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EL TIGRE

Un espíritu intranquilo que podía aparecerse de muchas formas;
así es como muchas culturas antiguas describían al tigre.
Por desgracia, estos hermosos espíritus han sido casi erradicados de la faz de la tierra.
Estos felinos han sido sacrificados por deporte, por miedo o por afán de lucro.
En algunos países asiáticos, los huesos de tigre en polvo se siguen considerando como una potente medicina.


Los últimos tigres

Conocidos por sus pieles y sus presuntas virtudes curativas fueron abandonando la jungla en jaulas y frascos. Hay más tigres en los zoológicos que en su hábitat natural. Hasta hace algunas décadas éstos felinos señoreaban por casi toda Asia, hoy los que viven en libertad apenas llegan cinco mil. Se podría decir que el cine los refleja bien en un sentido, siempre aparecen por sorpresa, dado que pueden retraer sus uñas para acercarse a su presa sin hacer ruido. Pero éste y los viajeros le han dado una mala fama de come hombre. Los humanos no somos su plato predilecto, salvo cuando están irremediablemente hambrientos o desdentados por la edad.
Los tigres cazan solos, no en manadas, y prefieren monos, antílopes, ciervos, jabalís o ganado doméstico.
Como todos los grandes felinos, saltan sobre el lomo de sus víctimas y les muerden el cuello. Al mismo tiempo les clavan sus garras en la cabeza y las desnucan con un sólo movimiento. Se dice que el tigre es la segunda máquina de matar más perfecta que haya creado la naturaleza. La primera es el hombre.

El Rayado de la Familia
Aunque en fortaleza les ganan sus primos leones, los tigres son los grandotes de la familia: dos metros de largo o más y una cola que le agrega otro metro.
Las rayas son muy visibles en los tigres más jóvenes, y tienden a desaparecer con los años. Los tigres son monógamos y las hembras, madres amantísimas que cuidan sus crías hasta alrededor del segundo año, cuando aprenden a matar por su cuenta. Si los cachorros se encuentran en peligro, ellas los defienden con toda sus energías, pero el amor tiene sus límites: los abandonan si se sienten acorraladas; y si el hambre las supera, no dudan en comérselos.

Mal de familia
Hace tiempo que los tigres están en peligro: la belleza de su piel y su costumbre de almorzarse vacas y otros animales de cría,
los hicieron enemigos públicos de campesinos y honroso trofeo de cazadores.
Sin embargo, no por eso están al borde de la extinción.
Lo peor fue que se convirtieron en símbolo de potencia y rapidez para las cultural orientales. En China y el sudoeste asiático se cree que el mejor vigorizante que se puede encontrar es un polvo compuesto por astas de ciervo y huesos de tigre triturado. Se cree que el mejor remedio para una artritis es una rótula de tigre macerada en alcohol. Nosotros nos reimos de semejantes recetas, pero mil quinientos millones no.
El primer paso en defensa se dio hace dos décadas, la entonces primer ministra Indira Gandhi. Esta creó reservas, con guardias e inspecciones de control, con lo cual logró revertir la declinación de la especie en su país.
El ejemplo no sirvió de mucho. Otras naciones tienen planes de salvación, pero carecen de equipamiento y personal entrenado.
Es mucho el dinero que mueve el tráfico de este animal. Un tigre vivo se cotiza en Asia alrededor de dos mil dólares, pero muerto puede superar los siete mil: sólo la piel ronda los cinco mil. El kilo de hueso, por el que el primer intermediario consigue doscientos dólares, trepa a más de mil quinientos para el consumidor, que los puede comprar en cualquier mercado o botica en Beijin o Jakarta.

Qué hacer?
Las posibles soluciones despiertan tanta consternación como el problema mismo. Algunas organizaciones no gubernamentales proponen el cautiverio en zoológicos rigurosamente vigilados. Los tigres capturados no tienen la misma cantidad de crías que cuando están en su ambiente, pero algunas hembras alojadas en zoológicos han dado a luz cuatro cachorros por año. Otro recurso que se está aplicando con éxito es la fecundación in Vitro y el implante de embriones. Previniendo el fracaso de la protección en ambientes naturales, los chinos se lanzaron una empresa mucho más controvertida: criar tigres en escala industrial. La Convención Internacional sobre Tráfico de Especies Amenazadas se opone a cualquier tipo de comercialización de animales en peligro, pero quienes defienden la propuesta se apoyan en que ya hay criaderos de cocodrilos, papagayos y mariposas. Sostienen que es la única manera de bajar los precios para que el tráfico deje de ser negocio. Polémicas o no, hasta ahora no se plantearon otras salidas. los
pragmáticos reconocen que es más fácil criar tigres que cambiar las convicciones de media humanidad.

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